Resumen del artículo publicado en la Revista Psicosomática. El texto íntegro está disponible en la revista original.

El texto adapta principios de la psicoterapia humanista corporal al trabajo con jóvenes situados aproximadamente entre los 13 y 15 años. Parte de los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales propios de esa etapa, y recurre a Erik Erikson para enmarcar la búsqueda de identidad y la confusión de roles. También presta atención a la creciente independencia respecto de la familia y a la importancia de los vínculos con pares.

El cuerpo aparece como una vía alternativa cuando resulta difícil expresar emociones con palabras. Dolores de cabeza o de estómago y tensión muscular se presentan como posibles señales que conviene explorar con cuidado. La respiración consciente, la relajación, el movimiento, el arte y el juego de roles se proponen para ampliar la conciencia corporal, la expresión y la autorregulación.

Una advertencia central es que las técnicas diseñadas para adultos no deben trasladarse sin ajustes. El artículo recomienda evitar intervenciones catárticas que el joven quizá no pueda integrar, utilizar un lenguaje concreto y accesible, y favorecer actividades interactivas acordes con su interés y nivel de desarrollo. El juego, la creación artística, la música y la escritura ofrecen modos menos amenazantes de comunicar experiencias internas.

Entre los ejercicios descritos están el dibujo de un contorno corporal para ubicar sensaciones; una escultura del cuerpo construida con cojines para representar el estado presente; y secuencias de movimiento suave o enérgico para reconocer y liberar tensión. La conclusión sostiene que un encuadre seguro, creativo y centrado en el joven puede fortalecer la autoestima, la conciencia de sí y los recursos emocionales.